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La contaminación electromagnética es un peligro latente

Según el profesor Bardasano, la contaminación electromagnética es un peligro latente

¿Qué es eso de la contaminación electromagnética?
Debido al desarrollo tecnológico tan espectacular que desde luego es la base de nuestro progreso y bienestar social, se ha ido incrementando el uso y el abuso de las telecomunicaciones, sin que se hayan hecho estudios paralelos sobre su incidencia en salud pública. Nos estamos encontrando con que existe una contaminación electromagnética, cada vez más creciente que, a medio o largo plazo, puede acarrear trastornos serios sobre nuestra salud. Ya se empiezan a ver cosas extrañas, por ejemplo, la fatiga crónica, también parece ser que la fibromialgia. Empiezan a aparecer enfermedades nuevas que antes no existían. Efectos sobre todo basados en la idiosincrasia de los individuos. Hay personas muy sensibles que pueden desarrollar una hipersensibilidad precisamente alergénica, reconocida por nuestra Organización Mundial de la Salud. Es decir, que hay muchas otras posologías que están surgiendo nuevas, a raíz de la aparición de este exceso de ondas electromagnéticas de todo tipo.

 

¿Cómo pueden influir sobre nuestra salud las ondas electromagnéticas?
Nosotros somos seres bioquímicos, pero también somos seres biofísicos y dentro de la física somos seres bioelectromagnéticos porque las cargas eléctricas en movimiento generan siempre magnetismo. Esa electricidad en nuestro cuerpo se puede ver en un electroencefalograma o electrocardiograma. Producimos ritmos biológicos como el ritmo cardíaco: sístole-diástole. Igual que inspiramos y espiramos. Otro ritmo interesante es el ritmo sueño-vigilia. Más o menos adaptable, pero siempre solemos dormir por la noche, con la ausencia de luz y levantarnos por la mañana. Es un ritmo circadiano que nos conecta con los ritmos de la naturaleza, de traslación y rotación de la Tierra. La encargada de sincronizar ese ritmo es la luz. La luz tiene una pequeña franja del espectro de radiaciones electromagnéticas y es la que pone en hora los ritmos de nuestro propio cuerpo, a través de los relojes biológicos. Cuando los ritmos se descompensan por algún motivo, como las ondas electromagnéticas, aparecen cronopatías que pueden alterar desde los ritmos celulares, los más pequeños, hasta los más importantes, creando serios problemas.

Hay estudios que declaran que las ondas electromagnéticas inhiben la producción de una hormona esencial ¿Nos lo puede explicar?
Uno de nuestros relojes biológicos es la glándula pineal que está en el centro geométrico del encéfalo, un sitio estratégico y desde tiempo inmemorable formó parte de un tercer ojo. Mientras dormimos, entramos en la obscuridad y nuestras constantes vitales cambian el ritmo. Por la noche se fabrica muchas cosas que no se fabrican durante el día y entre ellas, se fabrica una hormona importante en la glándula pineal que es la melatonina. La melatonina es una sustancia que atraviesa la barrera hematoencefálica, entra a la membrana celular de todas las células. Es un poderoso antioxidante y suelen estar relacionados con el envejecimiento, el cáncer y otra serie de destrucciones de las células. La melatonina destruye aquellos radicales libre y protege a la carga genética. Por alguna razón si hay una ruptura del ritmo luz-obscuridad se produce la citada cronopatía y esto es una falta de dirección. Se crea disarmonía de la maquinaria compleja por la ruptura del ritmo pineal. Si la melatonina falta, aquellas personas que tienen una idiosincrasia, una carga genética de predisposición, tiene una alta probabilidad de desarrollar una neuroplasia. Aquí nace la hipótesis de la melatonina.

¿En qué consiste esta hipótesis?

La hipótesis de la melatonina dice que los campos electromagnéticos inhiben la posibilidad de que la glándula pineal actúe y no haya melatonina y si no hay melatonina, puede haber cáncer y entre ellos el de mama. Esta hipótesis pone en relación los campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia y el cáncer de mama. Si hay radiaciones parecidas a la luz, actúan como si fueran luz, aunque no las veamos y son continuas (es lo que los alemanes identificaron como sincronizadores externos adicionales) y resulta que la contaminación electromagnética, cada día más creciente, está actuando como un sincronizador, inhibe la glándula pineal y no se produce melatonina o hay trastornos.

 

¿Cómo es posible que no las veamos y sin embargo sí nos afecten tanto las ondas electromagnéticas?
Auque tú no la veas tu cerebro está respondiendo. Parece imposible pero nuestro grupo lo ha demostrado. Nosotros hicimos un experimento con una persona que escuchaba una conversación con el teléfono móvil y otra persona sorda y sin embargo, comprobamos que existen las mismas alteraciones en el cerebro. Lo que quiere decir que si tú estás al lado de una persona que está teniendo una conversación por el teléfono móvil, te está contaminando tu propio cerebro sin estar interesado en la traducción de estas ondas en sonido.

¿Con qué otras enfermedades puede estar ligada la influencia de la telefonía móvil en el cerebro?
En el congreso último de Creta, en octubre de 2006, donde fui presidente del Comité Técnico, me encontré con el profesor Leif Salford, de la Universidad de Lundl (Suecia) que con su equipo experimentó la relación del exceso de ondas electromagnéticas con el alzhéimer. Uso unas ratas a las que expuso a una radiación muy parecida a la del teléfono móvil y las tuvo en esta situación continuadamente. Cuando pudo observar el cerebro de las ratas, se dio cuenta de que las lesiones que se observan son increíbles. Las zonas del cerebro que se ven más afectadas son aquellas donde están los estados emocionales, el hipocampo, y nos encontramos con que el alzhéimer tiene una connotación que es la alteración o la destrucción del hipocampo. Cada vez vemos a más gente relativamente joven que usa el móvil y que empieza a padecer esta enfermedad.

  • ¿Y esa pegatina que usted tiene en su teléfono móvil, para qué sirve?
    Partimos de la base del principio de protección radiológica para cualquier tipo de radiación del Medio Ambiente. Este principio tiene tres criterios. El primero es el tiempo, ante cualquier radiación debe ser el mínimo; el segundo es la distancia que debe ser la máxima y el tercer principio es la fuente, sobre la que hay que actuar apantallándola. Si no puedes apantallara la fuente porque, en este caso, es una antena de telefonía que nos colocan en cualquier sitio y tú tienes el móvil pegado a la oreja, vamos a intentar minimizarlo de alguna manera. Fuentes de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, me informaron de una investigación que estaban llevando a cabo un grupo de rusos. Esta consiste en una aleación metálica que está distribuída en varias espirales, espirales muy características, con unas medidas exactas, (una tecnología que usaron en la antigua Nasa de la Unión Soviética), que neutralizan las radiaciones nocivas para las neuronas del cerebro. Nosotros hicimos experimentos haciendo un encefalograma, primero con una persona en estado basal. Luego esa misma persona a la escucha del teléfono móvil y se ve que hay una alteración de la microencefalografía. Al ponerle a su aparato móvil esta pegatina que contiene la aleación, ves como las ondas pasan a ser más basales. Comprobamos así que mediante este sistema que se activa cuando hay radiación, neutraliza las ondas, precisamente,
    por la disposición de esta aleación metálica.

Usted es defensor del uso del electromagnetismo en la medicina actual ¿Qué aspectos positivos destaca del mismo?
Hay una parte muy mala pero hay otra muy buena de la que se puede sacar un sin fin de posibilidades terapéuticas. Decir hoy por hoy, “no hay efectos”, “no pasa nada” es de una ignorancia supina porque sí hay efectos y como los hay podemos utilizarlos en beneficio de la medicina y de las personas. Para la soldadura de huesos, los campos electromagnéticos van fenomenal. Son antiflogísticos, anti-inflamatorios. La magnetoterapia es una técnica puntera. Si hay un efecto nocivo, se le da la vuelta y se puede sacar un efecto beneficioso.

Su grupo de investigación ha experimentado con el electromagnetismo ¿Qué avances han logrado?
Por ejemplo en el parkinson una de las características es el tembleque. Para la gente que utiliza las manos para su profesión, no puede estar con esa parálisis agitante. Cuando falla la L-dopa (fármaco más eficaz disponible en el tratamiento de la enfermedad de parkinson), una de las consideraciones es hacer unos trépanos, meter unos electrodos en los ganglios nasales del cerebro y estimularlos eléctricamente. Si falla la neurotransmisión química, vamos a utilizar la neurotransmisión eléctrica lo que ocurre es que es una intervención quirúrgica. Como existe la dualidad electricidad-magnetismo, magnetismo-electricidad que es la base de todos los inventos que hemos ido sacando, creamos un gorro que estimula, desde fuera, mediante un campo magnético para que los ganglios basales se conviertan en electricidad y entonces no necesites hacer los trépanos y meter los electrodos. Te pones el gorrito, mientras estás trabajando y luego te lo quitas. Vuelve otra vez la parálisis pero es un gran avance por esto me dieron un premio en el Club de Inventores de España.

 

Jose Luis Bardasano Rubio

Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares y Presidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud